Perú: una aventura que nunca falla
Estuve de viaje por segunda vez en Perú y volví con el corazón lleno, muchas historias y aprendizajes para compartir. Viajar a este hermoso país estuvo plagado de aventuras: todos los días conocía una montaña nueva, una receta imposible de pronunciar o un animal que jamás había visto. Y si bien volvería a hacer todo de nuevo, Cusco tiene un lugar especial en mi corazón. En esta nota te hago un resumen del viaje y te cuento un poco lo que se viene en las próximas: guías de cada ciudad para que disfrutes con todo tu próximo viaje.
Cusco, la joya andina
A 3.400 metros de altura está Cusco, la ciudad que fue (o es) el corazón del antiguo Imperio Inca. Apenas bajé del avión, sentí el famoso soroche (mal de altura), así que tomé el clásico mate de coca, respiré hondo y salí a caminar despacito por el centro histórico, donde las iglesias coloniales se mezclan con muros incas y calles llenas de vida.
Ninguna de las dos veces que fui me alcanzaron los días para recorrerla como quería. Desde la Plaza de Armas hasta el Coricancha, cada rincón vale la pena. Además, la comida es súper rica y el café también, y yo que soy amante del esta bebida, paré en todo cafecito que vi.
Desde Cusco hice varias excursiones. Por supuesto que fui a Machu Picchu, y luego de esperar algunas horas y pasar por todos los climas, salió el sol y la vista fue espectacular.
Lamentablemente en este viaje no pude visitar el Valle Sagrado, pero en mi viaje anterior si, así que en otra nota les voy a contar mi experiencia en él, en Pisac y Ollantaytambo.
También fui a la Montaña de Siete Colores (Vinicunca), que está a 5.036mts de altura y las vistas son espectaculares.



Arequipa, la Ciudad Blanca
Después de Cusco, me fui a Arequipa, conocida como la Ciudad Blanca. Es mucho mas tranquila y, paradójicamente, está rodeada de volcanes. Hice una escapada al Cañón del Colca, donde vi cóndores volar a metros de mí y fue una experiencia increíble donde no paré de sacar fotos. También aproveché para bajar un poco el ritmo, ya que Cusco tiene mil cosas para hacer y luego se me venía una aventura única.


Tambopata, el corazón de la selva
En plena Amazonía peruana, pasé unos días en un eco lodge en medio de la selva. Vi guacamayos, monos aulladores, caimanes y una postal de estrellas como nunca. Dormí con sonidos selváticos y aprendí mucho sobre biodiversidad. En serio: si vas a Perú, no te pierdas de ir a la Amazonía.
Lima, entre cebiches y murales
Mi última parada fue Lima, donde cambié las botas de trekking por zapatillas urbanas. Me quedé en el barrio de Barranco, que tiene sus calles llena arte callejero, casonas antiguas y tiendas de diseño local. También descubrí cafés de especialidad y librerías escondidas, que pronto tendrán su propia nota.
Lo que se viene
Este viaje fue tan increíble que un solo post no alcanza. Por eso, en las próximas semanas voy a publicar notas más detalladas de cada destino, con recomendaciones, rutas, tips de viaje y lugares secretos. Si estás planeando tu aventura por Perú, quedáte por acá que se viene mucho más contenido para inspirarte.










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