Aprendiendo a viajar sola. Parte 1

Cuando viajé a cuba, me tope con varias personas que, después de saber que había estudiado periodismo, me preguntaron si yo había ido a la isla persiguiendo alguna historia o haciendo alguna investigación. Y yo medio que me quedaba sin saber qué contestarles, un poco porque yo tengo menos romantizado el rol del periodista. Esa cosa de vivir para la profesión y lo demás no importa nada, no se me da la verdad. Y otro poco porque la verdad es que no se porque elijo los lugares a donde viajar, Hay algo que me da curiosidad del país o ciudad y eso es todo, lo que viene después -los aprendizajes, los buenos y malos momentos, etc-  lo dejo fluir. 

La verdad debe ser la única vez en la que escucho mi intuición al 100%, y hasta ahora no falló nunca. En cada viaje aprendí algo distinto y cada uno esos aprendizajes me ayudó en algo del día a día en Buenos Aires. El primer viaje que hice fue a Panamá. No se porque se me dio por googlearlo pero un click me llevo a otro, y así terminé descubriendo San Blas. Eso fue todo, tenía que ir ahí. 

Era mi primer viaje sola y estaba muy insegura, así que el tema de ir a  país de Latinoamérica era un plus, porque los latinos en el fondo somos bastante parecidos, eso hace que se sienta más familiar y cuando estás sola en una ciudad desconocida eso es un montón. 

Pero la inseguridad de viajar sola me llevó a planificar absolutamente todo y a reservar todos los hoteles por adelantado. Me planifique días de más en lugares donde me aburri como un hongo y me planifique días de menos en lugares en los que me hubiera quedado un mes. Pero bueno,no había mucho por hacer en ese momento, lo mejor era esperar al próximo viaje y confiar en mi instinto, ese que solo escucho al 100% cuando tengo que elegir a donde ir. Y así lo hice, al año siguiente me fui a Cuba, solo tenía los pasajes de ida y vuelta, una listal de los lugares que quería conocer y nada más, pero eso se los cuento en el próximo posteo 🙂

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